El Eje de profundización Neoliberalismo y Globalización del Colegio San Carlos, ante la imposibilidad de horarios para el trabajo presencial, ha construido este espacio virtual para analizar, reflexionar y discutir los temas propios de la indagación que los estudiantes de la promoción 2012, están preparando para socializar en el encuentro: Foro Sancarlista de la juventud y los problemas actuales.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
lunes, 3 de octubre de 2011
lunes, 26 de septiembre de 2011
miércoles, 21 de septiembre de 2011
LISTA ESTUDIANTES COLEGIO SAN CARLOS GRADO ONCE EJE NEOLIBERALISMO Y GLOBALIZACIÓN FECHAS PARA PUBLICAR DEBATE EN EL BLOG
| GRUPO | CURSO | FECHA DE ABRIR DEBATE EN BLOG |
| DANIEL SERNA DANIEL FONSECA NICOLAS DE BRIGARD | 11C | LUNES 24 DE OCTUBRE |
| 11A | ||
| 11D | ||
| SANTIAGO LEÓN DANIEL GÓMEZ SANTIAGO MARIÑO | 11C | LUNES 31 DE OCTUBRE |
| 11C | ||
| 11B | ||
| SEBASTIAN RODRÍGUEZ CHRISTIAN WAHANIK ZAMIR ALVAREZ | 11C | MARTES 8 DE NOVIEMBRE |
| 11C | ||
| 11D | ||
| JULIÁN DÍAZ | 11C | MARTES 15 DE NOVIEMBRE |
| CARLOS RIVERA WILLIAM CASTRO JUAN C. FUENTES | 11C | LUNES 21 DE NOVIEMBRE |
| 11C | ||
| 11C | ||
| ESTEBAN DALEL SAMUEL SOLANO FELIPE ANGEL | 11D | LUNES 28 DE NOVIEMBRE |
| 11A | ||
| 11A | ||
| FELIPE CAMPOS CARLOS PRIETO | 11A | LUNES 5 DE DICIEMBRE |
| 11A | ||
| FELIPE DÍAZ JULIÁN RUBIO CRISTHIAN GONZÁLEZ | 11A | LUNES 23 DE ENERO |
| 11A | ||
| 11A | ||
| JUAN DAVID IDROBO JUAN IGNACIO RUBIO SANTIAGO PELAEZ | 11D | LUNES 30 DE ENERO |
| 11D | ||
| 11D | ||
| JUAN FELIPE RODRÍGUEZ JUAN PABLO ROJAS | 11D | LUNES 6 DE FEBRERO |
| 11D | ||
| SANTIAGO POSADA DAVID BOTERO | 11A | LUNES 26 DE SEPTIEMBRE |
| 11A | ||
| ANDRÉS FELIPE BELTRÁN | 11A | MARTES 18 DE OCTUBRE |
| FELIPE ARANGO | 11B | LUNES 3 DE OCTUBRE |
martes, 23 de agosto de 2011
LISTA DE INSCRITOS: EJE NEOLIBERALISMO Y GLOBALIZACIÓN
Confirmados via e mail:
DANIEL SERNA
SAMUEL SOLANO, FELIPE ANGEL, ESTEBAN DALEL
JUAN PABLO ROJAS
CARLOS RIVERA, WILLIAM CASTRO, JUAN CARLOS FUENTES
JUAN FELIPE RODRIGUEZ
SANTIAGO LEON
jueves, 18 de agosto de 2011
GLOBALIZACION SIN DEMOCRACIA Desencanto en América Latina
“Hoy por hoy no queda bien decir ciertas cosas en presencia de la opinión pública:
el capitalismo luce el nombre artístico de la economía del mercado;
el imperialismo se llama globalización;
las victimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo,
que es como llamar niños a los enanos;
el oportunismo se llama pragmatismo;
la traición se llama realismo;...
la expulsión de los niños pobres por el sistema educativo se llama deserción escolar;
el derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación
se llama flexibilización del mercado laboral
Eduardo Galeano
El mundo asiste a una nueva fase: la globalización. Así es presentada la magnifica obra del ya conocido Imperialismo, pero en una versión más vanguardista, más a la moda, más de la época. Generalmente, la idea de globalismo se encuentra asociada a los procesos económicos del mundo, es decir, se habla de un mundo unificado, obviamente en pro de una nueva fase de la universalización del capitalismo. Para este proceso predominan los nuevos y lo neos presentando a la globalización como un paquete innovador para la humanidad, en donde todos y todas podrán tener acceso. Es por esto que el globalismo toma como resorte el discurso acomodado de la democracia. Enfaticemos en sus características:
EL FERMENTO DE LA GLOBALIZACION
GLOBALIZACION: En su lugar, y durante todo el siglo XX,
se usaba el término de imperialismo
Renan Vega Cantor (Guía lingüística del Nuevo desorden mundial)
Según la teoría de la política internacional estadounidense el globalismo es la conceptualización de una estructura sistémica internacional mundial que se organizaría en la forma más estable posible, es decir, con un centro hegemónico en un entorno de actores incapaces de alterar la posición hegemónica del centro. El globalismo entonces pretende desarrollar un gobierno mundial que, al menos así se sigue de la teoría hegemónica, tendría que estar en Washington, y la ley estadounidense sería la ley mundial (Saxe y Brügger, 1999: 293).
En términos generales, por globalización se entiende el movimiento acelerado de bienes económicos a través de las barreras regionales y nacionales. Este intercambio incluye personas, productos y por sobre todo, las formas tangibles e intangibles de capital. El efecto inmediato de la globalización es la reducción de la “distancia económica” entre países y regiones, así como entre los actores económicos mismos, incrementando, de este modo, las dimensiones de los mercados y la interdependencia económica.
En este tipo de definiciones el análisis teórico queda de alguna manera relegado bajo la idea de que la globalización se genera a partir de un proceso espontáneo del mercado, de por suyo evidente, derivado de los esfuerzos de los agentes económicos individuales (especialmente las empresas transnacionales) en búsqueda de mayores ganancias que les permitan disponer de los ingentes recursos financieros requeridos para asegurar la reproducción de un patrón de acumulación cada vez más dependiente de la innovación científico-tecnológica para la generación de bienes servicios.
Según esta versión, que como diría J. Petras, aparece como un aura de inevitabilidad (Petras, 2001), son destacados los regímenes internacionales como las formas básicas de las instituciones internacionales. Los regímenes serían los fundamentos de un gobierno global, independientes de cualquier Estado-nación, incluso del hegemónico. Para profundizar en esto, los autores Saxe y Brügger han establecido las totales diferencias entre lo que se concibe como un globalismo idealista y uno realista. El primero postula una redistribución del ideal mundial de variables “poder” y “riqueza”. Para el segundo, el proceso de globalización se articularía en torno a un Estado hegemónico o a un conjunto de estados dominantes hacia donde el resto de los estados transfieren su “poder” y “soberanía”. Lo paradójico del caso es que ni lo uno ni lo otro obedece a las condiciones del mundo actual. Si tomamos el caso de Estados Unidos de la posguerra fría encontramos sus tres regímenes fundamentales: la ONU en la dimensión político-militar puntualmente con el Consejo de seguridad; La misma ONU desde sus regímenes financieros: los acuerdos del Bretton Woods, Banco Mundial, FMI, GATT, etc.; y en el ámbito más estrictamente militar: la OTAN. Estos tres regímenes establecidos por Estados Unidos serán los mismos tan promocionados por este país en Latinoamérica a través del globalismo democrático neoliberal. Para este caso son particularmente importantes todas aquellas medidas legales de tipo militar, económico y políticas derivadas de la Doctrina Monroe. Esa dominación a Latinoamérica es un esfuerzo estadounidense por la continentalización de sus regímenes.
Para este auge del neoliberalismo hay que destacar el poder económico y financiero que ejercen en el mundo las corporaciones transnacionales incluyendo los bancos. La forma en que estos términos aparecen como beneficiosos es el juego de palabras que tal como en la democracia, remiten a la idea de la libertad. Para este caso se hablará entonces de un Libre comercio, amplio abierto y democrático. La verdad es que en general estos organismos transnacionales no promueven ni practican en su interior la democracia y otros valores que defienden públicamente; mucho menos propician el desarrollo económico de los países que albergan en su dominio político, pues su interés está centrado en la obtención global de ganancias. Aquí lo global significa “negocio redondo”. En suma esta es la forma en que se asegura el sistema oligopolista mundial; la Corporaciones transnacionales son las escaleras que permiten llegar a esa globalización perfecta.
¿GLOBALIZACION O IMPERIALISMO RADICAL?
IMPERIO: Término gaseoso reciclado por Tony Negri y Michael Hardt cuya vigencia ha sido inversamente proporcional a la publicidad que ha recibido. El imperio sin centro, sin un país hegemónico, desterritorializado y sin nexos con el Estado-nación se ha esfumado rápidamente después del 11 de septiembre
Renan Vega Cantor
En una conferencia de la Inauguración de la Cátedra de Formación Política Ernesto Che Guevara en Argentina, hace unos meses James Petras explicaba:
Otro punto sobre el que debemos discutir es sobre el concepto de "globalización"..., que, dicho sea de paso, sus partidarios han debilitado. Porque hace diez años cuando empezamos la polémica con los globalizadores por este lado, pocos éramos los que defendíamos el concepto de imperialismo. Entonces, los académicos nos decían: "Ustedes están usando un lenguaje anacrónico, anticuado, viven todavía en los años '70. Ha pasado el mundo y no lo reconocen...". (…)Debemos entonces rechazar el concepto de "globalización" y reivindicar, como más riguroso y explicativo, el concepto de "imperialismo"… (Petras, 2004)
Esta invitación de James Petras de volver al término de Imperialismo nos propone un análisis. Si bien la globalización es presentada como una nueva fase inédita del capitalismo que además señala una evolución de la sociedad hacia una economía, una sociedad y una cultura global gracias a la apertura comercial de muchos países del mundo dando paso a nuevos y mayores intercambios y mayor movilidad del capital, hay que tener en cuenta que desde aquí ya encontramos de donde partir para hacer otra mirada al asunto. ¿Dónde esta el espectáculo innovador de la globalización? Recordemos lo que dice el Profesor Renan Vega Cantor: Eso se puede corroborar recordando que el capitalismo es una forma de organización social que desde sus mismos orígenes se ha caracterizado por expandirse más allá de los mercados nacionales y de las fronteras políticas de un determinado territorio. Pero además ese proceso de expansión mundial del capitalismo ha pasado durante los últimos cinco siglos por diversas fases, unas más abiertas y universales que otras. (Vega: 2002).
La globalización ha tomado como bandera el auge de las transnacionales, recalcando el carácter global del capital. Lo que en realidad sucede es que tal exhaltación se desdibuja a partir de ciertos indicadores económicos mínimos, donde se puede demostrar que la tan alabada “globalización” de los tiempos actuales no es tal, puesto que tres cuartas partes del valor agregado producido por las multinacionales se queda en sus países de origen.
Así mismo se ha presentado un culto a la tecnología, al internet, a la informática. No podemos caer en la ignorancia histórica que desconoce otros momentos de innovaciones tecnológicas importantes, que se anunciaban como cambios revolucionarios e irreversibles en el sentido ascendente del progreso como sucedió con el ferrocarril, el automóvil, el avión, el televisor y muchos otros inventos; así pues el mito del computador y el internet no parece ni tan grande ni tan novedoso. Además, ante esos supuestos efectos revolucionarios de la informática no hay evidencias empíricas que hasta ahora los comprueben, ya que en el único sector donde se ha sentido el impacto de la informática es en la misma producción de computadores, pero hasta ahora no ha afectado esencialmente al conjunto de la economía, y sobre todo en su ámbito productivo. ( Vega, 2002)
Existen una cantidad de fábulas, mitos y leyendas de la globalización que no son muy diferentes a las consideraciones que hacían Marx y Engels hacia 1848 en el Manifiesto Comunista que parece hoy más actual que hace 156 años. Tomemos por ejemplo su diagnóstico de la mundialización capitalista. El capitalismo, insistían los dos jóvenes autores, está conduciendo un proceso de unificación económica y cultural del mundo:
Por su explotación del mercado mundial, la burguesía ha vuelto cosmopolitas la producción y el consumo de todos los países. Para gran frustración de los reaccionarios, retiró a la industria su base nacional (...). La autosuficiencia y el aislamiento regional y nacional de antaño han dejado lugar a la circulación general, a una interdependencia general de las naciones, tanto para las producciones materiales como para las producciones intelectuales (…) obliga a todas las naciones, si no quieren perder el paso, a adoptar el modo de producción de la burguesía; las obliga a introducir lo que se llama civilización, o sea a volverse burguesas. En una palabra, crea un mundo a su propia imagen”. (Marx y Engels)
Posteriormente, hacia 1916, Lenin describe la nueva fase del capitalismo producida por la revolución industrial, en la que éste pasa del libre-cambio al monopolio, definiéndolo como Imperialismo:
“El imperialismo es el capitalismo en su fase de desarrollo en que han tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido señalada importancia la exportación de capitales, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de toda la tierra entre los países capitalistas más importantes”. (Lenin)
En estas definiciones podemos ver tal radicalización del capitalismo, que entre tanto parece ascender a una fase superior que es el imperialismo; quizá podamos concebir a la globalización como la fase superior de este último, como un nuevo imperialismo.
Hay unos rasgos específicos que definen el carácter de este nuevo imperialismo que además está sustentado en un modelo político económico de repercusiones sociales: el neoliberalismo, del que ya hablamos líneas atrás que además se encuentra asociado a una propaganda ampliamente promocionada por los teóricos finalistas, aquellos que venden libros gracias a su concepción apocalíptica del fin de la historia y del fin de los estados nacionales. Esta amplia literatura promueve la concepción de un estado que cada vez es más débil ante la situación de los mercados transnacionales y el nuevo orden mundial. Así mismo el neoliberalismo propenderá por eliminar el estado para dejar nuestros países a merced de la mano invisible de la economía entregando al sector privado lo que antes constituía una prioridad social. En palabras de A. Borón, si antes la salud, la educación o el más elemental acceso al agua potable eran derechos consustanciales a la definición de ciudadanía, la colonización de la política por la economía los convirtió en otras tantas mercancías a ser adquiridas en el mercado por aquellos que puedan pagarlas. (Borón, 2000:110)
El neoliberalismo es la parte fundamental que hace que tal imperialismo logre adquirir ese adjetivo de nuevo, de radical. Entre otras de las tantas cosas que se han visto invadidas por las premisas neoliberales bajo el disfraz de la globalización en una forma descarada, encontramos el asunto de la democracia como la total sacrificada en esta lógica-ilógica del capitalismo salvaje. La democracia, quien se considerara el mayor triunfo del capitalismo, y a la cual recurren muchos presidentes Latinoamericanos para excusar sus faltas y errores, ha sido descuartizada sin contemplación, burlando así el poder de los ciudadanos en la toma de decisiones. Veamos con detenimiento el problema.
LA DEMOCRACIA EN EL MARCO GLOBAL
DEMOCRACIA: Sus esencia puede buscarse en Marte y sus alrededores porque, en la tierra por lo menos, se limita al ritual de votar cada cierto tiempo por los mismos de siempre.
Renan Vega Cantor
Según Huntington, ante la caída del sistema soviético, la “democracia” pasa a ser la “única alternativa legitima y viable a cualquier régimen autoritario” (1992). Todo esto acompañado de la parafernalia montada por Fukuyama desde sus visionarias descripciones del fin de la historia y los teóricos de la democracia de los 60`y 70`quienes concebían a la democracia como el resultado de mayores niveles de modernización y riqueza, de bienestar social generalizado, de una estructura burguesa de clases sociales, de la implantación de valores culturales tolerantes y finalmente de la consecución de independencia económica respecto de actores externos. (Lipset, 1959).
Lo que se debe aclarar en este punto es que la verdadera democracia del neoliberalismo globalista es una democracia impuesta, el algo así como una dictadura global. Obviamente para los autores antes mencionados, hay que promover la democracia a toda costa aún utilizando los peores medios.
Uno de los tantos eufemismos utilizados por el globalismo es el debilitamiento del Estado. Lo real es que el estado nacional metropolitano o hegemónico regional (Saxe y Brügger, 1999: 316) no parece tender a debilitarse. Todo lo contrario, se encuentra agregando poder a su misma constitución hegemónica regional. El estado no se debilita sólo cambia de prioridades y dimensiona sus funciones hacia la consolidación hegemónica. Hoy los estados nacionales sea en el África o en Latinoamérica tienen que comprender su papel histórico: son el sustento del neocolonialismo aparentemente aplicado con permiso de sus victimas.
La globalización es vista como contraria a la fragmentación. El modelo globalista es entonces un modelo ideal y se define en contraposición al caos. Sus banderas se encuentran puestas en la tecnología, donde el hombre cree que todo está a su servicio.
Estados Unidos ha utilizado la noción de democracia para promover internacionalmente sus intereses así el contenido real no sea democrático. Después de la guerra fría serán bastante reconocidas sus estrategias para llegar allí. Para no ir mas lejos vemos a Afganistán e Irak como los últimos botones de la muestra en la que la democracia es impuesta con sangre contradiciendo cualquier democracia establecida a favor de la libertad. El transfondo real no será más que una guerra por recursos tan propia en el colonialismo.
Examinemos las implicaciones del globalismo democrático según Saxe y Brúgger:
- La participación política bajo el neoliberalismo concomitante con el globalismo democrático ya no le permite a los individuos estables las políticas económicas y sociales. Es decir que si la democracia ya no incluye los aspectos fundamentales de la soberanía, es una democracia que no garantiza la capacidad de decisión de todos los individuos. Es algo así como una democracia sin ciudadanía que a la inversa daría lo mismo.
- El papel de los Estados Unidos en la democratización global. Líneas atrás ya tocamos este tema. De Estados Unidos surgen las nuevas teorías que justifican el intervensionismo Estadounidense para implantar con sutileza este tipo de regímenes ya mencionados.
- La crisis neoliberal de América latina y sus relaciones con la democracia. Es claro que una de las principales propagandas en pro de la consolidación de la democracia en América latina está en las teorías de la transición, en lo que Atilio Boron llamará el bum de los “transitólogos” (Boron, 2000: 149). El propósito explícito de las teorías de la transición y la consolidación de la democracia es fomentar regresiones hacia regímenes autoritarios y, consecuentemente busca fortalecer la democracia y hacerla un logro duradero. El verdadero régimen que se implanta muestra una democracia que no tiene relación con la soberanía ni con la justicia social y que como oligárquica no involucra al conjunto de la población sino que dispone de diferentes formas institucionales y parainstitucionales para inhibir la participación masiva en los procesos de la democracia neoliberal como tal.
A. Borón analizara el problema del neoliberalismo desde la dilución del problema de la justicia social. Para este autor el surgimiento del neoliberalismo en los años de la segunda posguerra y su posterior consolidación a partir de la década de los ochenta trajo consigo un formidable ataque en contra del igualitarismo y el “solidarismo colectivista”. Finalmente dado el boom capitalista se logra insertar un nuevo “sentido común” profundamente conservador que convirtió en fatales accidentes de la naturaleza a la pobreza, el desempleo de masas o la destrucción del medio ambiente resultantes de la voluntad de actores sociales. (Borón, 2000:154)
Entendida de esta forma, tal como suponía Hayek, el capitalismo aparece como algo “natural”, como la manifestación del egoísmo innato en la sociedad. Por ello el debate entre justicia o injusticia sobra, y termina convirtiéndose en un problema de sociedades atrasadas, de formas primitivas de pensar. (Hayek, 1976) es así como la justicia social sale por la puerta trasera del escenario del capitalismo, el cual, al no haber sido atacado por ningún agente es inmune a toda crítica desde la “justicia social”. La sociedad capitalista está exenta de culpa y cargo.
En este debate entre capitalismo, neoliberalismo, globalización y democracia se abre el eterno cuestionamiento, y en todo esto ¿Dónde esta la democracia? ¿Donde queda esa democracia como condición de la sociedad civil? , esa democracia que supone el ejercicio pleno de libertad por parte de la ciudadanía, ¿donde existen todas las posibilidades de que esta sea ejercitada?; ¿donde quedan las claras reglas del juego que sustentan el proceso político y que permite a la ciudadanía pasar del plano decisorio al realmente decisivo? Esa democracia sustancial, la triada que propone A. Borón, apunta finalmente a la realización del socialismo, el proyecto que se asoma tímidamente ante los ojos de América latina, a la cual ronda y coquetea a lo largo de la historia. No podemos perder la esperanza de cumplir su cometido, la izquierda tiene que superar el trauma del fracaso del modelo soviético, la izquierda tiene que levantar la cabeza.
* * *
Hasta aquí hemos expuesto el problema entre la democracia y el neoliberalismo. Lo que sería imperdonable pasar por alto es la contradicción misma que encierra la relación democracia-capitalismo. La intención no es otra que evidenciar con total claridad algo que en una frase denominaba N. Bobbio: “las promesa incumplidas de la democracia”.
Diversos debates se han planteado frente a la democracia. La polémica discusión sobre los adjetivos o “apellidos” de la democracia es en realidad substancial cuando se habla de capitalismo. A. Borón cuestionaba entre la concepción de democracia capitalista y el capitalismo democrático. El problema radica en suponer al capitalismo como un simple adjetivo, como un agregado. Según este autor una expresión como “capitalismo democrático” recupera con más fidelidad que la frase “democracia burguesa” el verdadero significado de la democracia al subrayar que sus rasgos y notas definitorias –elecciones libres y periódicas, derechos y libertades individuales, etc.- son, pese a su innegable importancia, formas políticas cuyo funcionamiento y eficacia específica no bastan para eclipsar, neutralizar ni mucho menos disolver la estructura intrínsecamente antidemocrática de la sociedad capitalista (Borón, 1997: 45,87)
Aterricemos este punto en un plano local con algo que llamaremos:
GLOBALISMO DEMOCRATICO Y DESENCANTO EN LATINOAMERICA
COLONIA: Forma de dominación impulsada por los europeos y por los estadounidenses y que se creía desaparecida para siempre, pero que otra vez se está implantando brutalmente en todos los continentes. Como ejemplo de colonias figura en el mapa un país que antaño se conoció con el nombre de Colombia, pero cuyo nombre se modificó en un referéndum “ultrademocrático” realizado a comienzos de siglo XXI, por el de “Bushlombia”.
Renan Vega Cantor
Saxe y Brügger señalan tres características de la democracia neoliberal: bandolerismo -democracias del ladrón en la oscuridad-, pandorismo –una caja en la que no queda nada en el fondo; es una trampa que conduce a la nada; es la última eclosión del patriarcado-, y re-neocolonialismo –el gobierno que se escapa del control de los ciudadanos y necesita la supervisión externa desde la dirección de actores no nacionales preferiblemente desde las oficinas de Washington-. Estas tres particularidades dan como resultado el típico regímen político latinoamericano.
La teoría transicionista surgió efecto. Casos como Brasil, Argentina, Chile y Nicaragua se verían forzados a escoger ya sea dictaduras de políticas económicas neoliberales o bien democracia formal también de tipo neoliberal. Obviamente se escogió el neoliberalismo con democracia suponiendo un trance rápido hacia los mercados libres y de allí al paraíso de la total libertad.
El resultado no sería otro, la incapacidad de resolver los grandes problemas de la región latinoamericana, el fracaso de las democracias integrales y participativas; en fín, ante el periodo del nacionalismo y sus resultados, el neoliberalismo se quedó corto; cosa de la que por supuesto los transicionistas no se han ocupado en su extensa literatura.
La conclusión es que si bien en las democracias neoliberales hay algunas mejoras en derechos políticos todo lo contrario sucede en términos de derechos sociales y económicos. Ahora se trata de privatizar el patrimonio nacional para beneficio de pequeños grupos que se enfrentan unos a otros en una lucha a muerte (Saxe y Brügger, 1999: 340). Este paso de la propiedad de todos a las manos de unos pocos acarrea unas terribles y ya reconocidas consecuencias: Corrupción, tráfico de influencias y actividades secretas, fuertes golpes que pretenden vender la nación por pedazos, ejércitos mafiosos, bandolerismo, degradación del ámbito político a diferentes escalas etc. Ahora, la tajante diferenciación en estratos sociales de la sociedad es más drástica, gracias al mercado y la lógica de consumo ambientada desde la televisión y el Internet, se procede a acumular bienes de exclusión donde la oligarquía solo quiere reconocerse como tal y encontrarse lo más apartada y alejada posible de las clases de abajo. Es una creciente segregación social.
A todo lo anterior hay que sumarle otra tragedia. El neoliberalismo y la cultura posmoderna han instalado nuevos modelos de conducta gracias a los majestuosos efectos del oligopolio: ahora son los medios de comunicación quienes deciden el debate político. Es así como el TLC es presentado en los noticieros como una noticia más, como un logro más de nuestros flamantes presidentes Latinoamericanos. Lejos estarán de profundizar en el hecho, será más importante pasar a las noticias sobre la selección nacional de fútbol o el reinado de belleza, o por que no, extender el horario de las telenovelas o los realitys.
Lo intrigante es que esta democracia, con estos problemas, es exactamente la democracia que la globalización neoliberal está exportando para todo el mundo. Es una caricatura de la misma democracia liberal que existía en Europa y el mismo Estados Unidos. (Boaventura de Souza, 2003). En México, gracias a Fox la democracia pasa al último plano dado que los gerentes transnacionales y tecnócratas ya tienen sus prioridades fijas, bastante lejos de las prioridades de las clases populares. En el corazón de centro América la amenaza es suministrada por paramilitares y escuadrones de la muerte en detrimento de la situación social. En Colombia, con un paramilitar a la cabeza, es difícil pensar en otra cosa que no sea guerra, mientras el país es vendido por pedazos, y el movimiento popular desde sus líderes, es asesinado por la espalda y en silencio todos lo días. Venezuela está a portas de repetir lo que le sucediera a Allende hace ya casi veintiún años en aquel 11 de septiembre, fecha encubierta años mas tarde por las tragedias realmente importantes: las del Norte.
En Ecuador Bush ganó las elecciones atacando desde adentro al movimiento indigena, burlándose por completo de las iniciativas Latinoamericanas. La esperanza de Lula en el Brasil se desdibuja ante la impotencia de un gobierno maniatado. Perú, luego de la dictadura de Fujimori se encuentra ante otro clon ahora de apellido Toledo, desencadenando todo tipo de odios y rencores en su tierra. Bolivia, luego de tumbar presidentes y hacerse propietaria de valiosos triunfos de la democracia, parece agotada ante la corrupción y la pobreza. Paraguay, Chile y Uruguay aparecen como las perlas de mostrar en el exitoso modelo neoliberal ocultando el fracaso de sus democracias y los grandes costos y traumas que ha causado la implantación agresiva de tan salvaje modelo. Dejemos que el profesor Renan Vega nos defina a Argentina: Uno de los más notorios milagros “económicos” del neoliberalismo, como resultado del cual en este país, considerado como el granero del mundo, sus niños mueren de hambre y desnutrición. Este rutilante “éxito” se debe a la políticas neoliberales de militares y civiles, auspiciadas por Estados Unidos, el Fondo Monetario y el banco Mundial. (Renan Vega , 2004)
Así pues, toda esa injusticia social de la que hablaba A. Borón aparece ambientada con grandes olas de violencia que a su vez induce a un clima de inseguridad. La ciudadanía se ve reducida a prácticas protocolarias, lo que realmente prolifera son los cuerpos de policía privados y estatales y los aparatos de inteligencia y seguridad. En este ambiente surgen las guerrillas de poca ideología y mucha pretensión de riqueza. Para lo que se ha llamado pueblo que nunca ha sido soberano, la democracia es un total desencanto. El ciudadano no tiene otro sentido que no sea “trabajar, trabajar y trabajar” -como diría el presidente Colombiano- pese a las altas tasas de desempleo.
Poco importan los partidos, mucho menos los nuevos partidos, existe un generalizado deseo de alejarse de la política, de cambiar el canal cuando se habla del gobierno. Sin embargo tal como sucediera en Venezuela, Latinoamérica parece llamar con un estruendoso silencio a las dictaduras que antaño la gobernara. La salida, tan dañina como puede parecer, terminará siendo la única forma de volver a generar un movimiento popular, una forma de unir los intereses y despertar la única manera de repensar lo nacional. Esperemos que tal salida no sea necesaria y que para nuestra Latinoamérica no sea demasiado tarde.
BIBLIOGRAFIA
1. BOAVENTURA de Souza, Santos. Globalización y democracia. Foro Social Mundial. Cartagena. 2003.
2. BORON, Atilio. Tras el búho de Minerva. Mercado contra democracia en el capitalismo de fin de siglo. ED. Fondo de la cultura económica. Buenos Aires. 2000.
3. LENIN, Vladimir. El imperialismo, fase superior del capitalismo. ED. Progreso. Moscú. 1966
4. MARX, Karl, ENGELS, Friederich. Manifiesto del partido comunista. ED. Tercer Mundo, Bogotá, 1971.
5. PEREZ Baltodano, Andrés. Globalización, ciudadanía y política social en América latina: Tensiones y contradicciones. ED. Nueva Sociedad. Caracas. 1997.
6. PETRAS, James, VETMEYER, Henry. El imperialismo en el siglo XXI. ED. Popular. Madrid. 2002
7. SABATO, Hilda. Ciudadanía política y formación de las naciones. Perspectivas históricas en América latina, Fondo de la Cultura, México, 1990
8. SAXE Fernández, Jhon. Globalización: Crítica a un paradigma. 1999.
9. -----------. Globalización Imperialismo y clase de social. ED.
10. VEGA Cantor, Renan. Guía lingüística del nuevo desorden mundial. Pensamiento Crítico, Bogotá. 2004.
11. -----------. ¿Globalización o imperialismo? Conferencia realizada en Universidad Nacional. Bogotá. 2002
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